viernes, 24 de enero de 2014

Sobre ciertos sacrificios...


¿De verdad nos gusta?
Me lo pregunto cuando los sábados miro las piernas y axilas; como una obligación hay que depilarse..... Cada tercer día hay que revisarse el bigote o la barbilla.... la ceja.
Detesto las ceras para arrancar el mico que quiere brotar en nuestro cuerpo. No me hace feliz el depilador eléctrico -mismo que no tengo, y que en una remota vacación usé porque fue prestado-.
Las cremas y geles me queman la piel, dejándola en el mejor de los casos, rojiza y en los peores punzante para días después hacer cicatriz....

¿Qué encanto puede tener arrancarse -literalmente- los vellos del cuerpo?. He leído que hay mujeres que se depilan los brazos, el área del bikini, y claro, hasta la raya de plomero profunda (perdón, suena groseramente gráfico, pero no encuentro otra descripción a mano). No hay placer en ello... NO EXISTE! y aquí viene la pregunta obvia: ¿Porqué lo hacemos?.

Hace muchos ayeres, cuando estaba en secundaria, recuerdo perfectamente cuando brotaron tres pelos en la esquina superior derecha  de mi boca. Frente al espejo mis ojos fueron dos canicas en pánico. Rápidamente tomé el rastrillo de mi padre y procedí a borrar esa diminuta palmera que crecía en mi rostro adolescente. Entiéndase que en mi familia tanto materna como paterna, existe un rechazo absoluto contra el parecerse a Frida Kahlo. Es contundente: una mujer no tiene bigote, no tiene pelaje en las axilas ni en las piernas. Imposible en los dedos de los pies, o de las manos. No es femenino, no es bonito, no es agradable....

Así en más, crecí. Pasé de los 15 a los 20 y 30´s. Por fortuna, tuve a la mano rastrillos y pinzas de depilar. Me adapté a ellos y ellos a mi (que quede claro que sigo inconforme), pero ha sido la única forma de mantener el vello a límite.
A estas alturas, ya he pensado en aquello del depilado permanente, con láser y toda la tecnología al alcance, pero nunca a mi bolsillo.... jajajajaja soy pobre! qué le voy a hacer.
Hoy en mis 40`s, la duda obliga... ¿y qué si no se me hincha la gana rasurarme? ¿y qué si quiero ser velluda, peluda, mico o madril?... ¿qué si quiero tener una selva bajo el brazo y un bosque tropical en la pelvis....? ¿qué si decido estar en huelga y hacer uso de mi derecho por respetar mi genética? mi condición? mi cuerpo al natural?

La vanidad exige más que lo anterior escrito bajo protesta del ego. La realidad es que me gusto licita, mi cara sin rastros de bruja.... las piernas sin parecer cacto ni nopal...

En los estándares de belleza, no está en mi sistema el pelambre (y no me dejo balconear por las revistas de belleza, programas de televisión o radio).
En resumen, aunque quejosa y doliente cada sesión...mmmmjjjjjjj !!! let´s do it! apretando mandíbula.

Justo aquí, aplica la frase de Mafalda: "Dentro de la inconformidad, conforme!". Fuck!







2 comentarios:

Anónimo dijo...

yo voto porque te dejes un brebe bigote de chico ché

Rubencinsky

Mar enfilo dijo...

jajajajajaja !!!!! un Breve bigote, me voy a ver chulísima!