martes, 24 de febrero de 2015

Cada quien su corazoncito.....

De las anécdotas radicalmente no pensadas,
sin duda, hay las que más sorprenden,
y en consecuencia,
más se antojan para escribir....


Cada mañana me levanto a las seis, apenas abro los ojos, busco cigarros y enciendo el primero... preparo mis colaciones, ducha express. Luego la transformación Modus Licenciada Limón... (creo que es practicamente igual que en mi anterior casa, con la diferencia que ahora vivo sola, o la mayor parte del tiempo).
Casi dos meses en la Roma... -again-, como hace doce años, rescatándome de una ruptura irremediable.

Basándonos en lo anterior, se puede concluir que no hago más que auscultar el inter de Marfila, -en tanto se retuerce-, buscando No los por qués? o los cómos?! sino, hacia dónde, cuándo !

Una linda rutina desde Enero... cada vez más honda, en el quicio de los detalles, en el ir y dejar. Todo pa´dentro!

Pero, peeeeeeeeero... la vida sí despeina, si hace cosquillas, sí sorprende.

En el trayecto a la oficina, después del metrobus, camino hasta la parada del micro.
Es en automático atravesar la calle y subir al primero pues cualquiera me deja a dos cuadras. No miro más allá de los escalones jodidos, o la jerga que ponen toda sucia. No reparo en más. No me importa!. Recibo mi cambio correcto, y ocupo -de ser posible-, el ultimo asiento de la última fila.

De reojo, después de cinco años, me son familiares algunos rostros de los choferes o de los checadores. Después del primer minuto de arranque, olvido todo. Pongo los audífonos borrando cualquier indicio de cosas tan superfluas, rutinarias... una forma de bloquear lo horrendo del rumbo y que a donde voy, es peor de asqueroso....

Sin embargo, hoy no. 

7:33 am, cruzo la calle, voy a subir al micro, cuando una simpática voz dice: "Hoy llegó más temprano, no tiene que subir a ese si no al de atrás...." (dos segundos y mi cerebro: "obvio que no, cualquiera me deja") Giré la cabeza, era un hombre joven sonriendo. Abrí los ojos como platos, reí francamente, subí al primer camión observando a aquel hombre en el que no había reparado más que para -educadamente- dar los buenos días, mi pasaje y pedir la bajada donde mismo.

Será que cada quién tiene su corazoncito... Recordé que hacía 8 días, subí con prisa al micro, y era el mismo chofer, por supuesto!: -"Solo la estaba esperando a usted para irme..." 
-"claro!- sonreí, dí las gracias, pagué y me acomodé en el último lugar.

Hay personas que reparan en uno, sin que uno se dé cuenta. Ley natural? Casualidad? o Causalidad? No interesa. No es mi intención ir más allá. Solo que, al parecer, a ojos de otros, somos materia de observación, curiosidad, gusto... y a veces, cuando nos lo dan a notar, se vuelven regalos fugaces, que nos permiten sentirnos atentos, "bonitos" y hasta especiales.

Chofer del Micro, Gracias!!!!




2 comentarios:

Juan BURGAÑA dijo...

Dulces Sueños ¿apagamos ya la luz dime compañera?tu claro al plegar tus hojas tu cama siempre perfecta..Buenas noches mi querida acompañante de cama,apago la luz con dulzura sobre mi mesita te acuesto un besito mi libro de cama,¿apagamos ya la luz?muxus

Mar enfilo dijo...

Juan, Mil gracias por tus ojos que miran con tanto cariño mis palabras.
Te quiero muxxxxxo.....

Muxus.

Apagando la luz!