lunes, 18 de mayo de 2015

Reviso mentalmente el viaje...
Lo que fue, 
lo que no está siendo...
      lo que deseo,
        lo que no será...

Fotos, olores, tactos, color, sonidos, sabores, memoria y por encima de todo: esperanza...

Muros me aprisionan, me cogen por las muñecas y doblegan mi voluntad a la realidad de un montón de ropa regada, zapatos en cajas y bolsos por ningún sitio. El caos, la derrota....
¿Aún debo empacar?
La zozobra de un domingo asqueroso, casi vomitivo, donde el pasado zarandeó mis ojos y en un abrazo terminó por quebrar la vasija....
La ausencia del futuro en un abismo inmensurable, en un silencio enloquecido, erizando la piel hasta el punto del llanto, de la Impotencia...

No pertenezco a ninguno. ¿Me han soltado?... Soy Alicia, cayendo, cayendo.....

Aún soy de alguien??? Soy de ti???.... La constante duda abrasa hasta chamuscar mejillas y muslos en el frío presagio de los naufragios...

¿Soy de nuevo una niña perdida? El estómago responde con el dolor punzante del sabelotodo, del vidente...


Vuelvo a las fotos, al tacto, a la memoria.... no viene la esperanza. Todo es recuerdo al paso de las semanas... No hallo consuelo ni certezas. A qué debo aferrarme, dónde debo mutar y a quién debo imitar...

Hoy puedo ser un bicho raro sujetando cascadas de luz; sin tu abrazo, sin tus ojos, soy sombra...

Quiero dormir bajo la cama. Ocultarme de los duendes, de los monstruos que exigen mis latidos más preciados, mis alas y mi voz.

 No quiero que duela, y duele, no quiero que arda y arde...

Es mi condición humana, mi condición de niña, de hada, de mujer mágica, de sirena....

La escritura exorciza un texto tan malo como este.
Confesión e intento por lavar lo que hace daño, lo que muero por gritar y desgañitar, lo que traigo arrastrando, lo que más detesto de ti, de esta ausencia, de esta distancia, de mí.